Quinto apunte
Murmuraciones

Se trata de un trabajo en proceso que investiga cómo trasladar al ámbito escénico algunas de las experiencias, percepciones y nociones de la biodinámica craneosacral, y que se despliega en continuidad con más de diez años de investigación en torno al movimiento y a la intimidad como espacio abierto.

De carácter intimista, es una pieza que se aproxima a la intimidad como un lugar abierto, en resonancia con lo común. A través de un juego de percepciones y pequeños desplazamientos, pone la atención en el gesto mínimo y en el silencio, desplazando el foco de lo evidente hacia aquello que a menudo queda fuera: ¿qué es lo que se hace visible?, ¿qué queda al margen?

Una invitación a detenerse y escuchar aquello frágil y cambiante, y a cuestionar cómo percibimos y qué damos por visible.

Podríamos decir que la imagen es presencia
porque es presencia contagiosa, participante y participada, comunicante y comunicada en la distinción de su intimidad.

La imagen debe tocar a la presencia invisible de lo distinto.

Lo distinto es invisible porque no pertenece al dominio de los objetos, de su percepción y de su uso, sino al de las fuerzas, de sus afectos y de sus transmisiones.

La imagen es la evidencia de lo invisible.

Notas a partir de Jean-Luc Nancy, La imagen – Lo distinto